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1ª fase: Definición y análisis del problema.

Identificar un problema consiste en darse cuenta de que existe y que podemos darle una solución.

Podemos detectar nosotros el problema (percatándonos de situaciones que podríamos mejorar), o puede ser el resultado de una propuesta.

En cualquier caso no basta con detectarlo, sino que debemos enunciarlo correctamente.

Debemos especificar las condiciones iniciales que deben tener el objeto o sistema que vamos a desarrollar con el proyecto.

Estas condiciones iniciales pueden ser de varios tipos:

Funcionales
Las referidas a la función del objeto.

Constructivas
Las referidas al proceso de construcción, temporalización, materiales,…

Económicas
Las referidas a las limitaciones presupuestarias (dinero).

Estéticas
Las relacionadas con la imagen del objeto.

Ergonómicas
Las relacionadas con la “usabilidad” y accesibilidad del objeto.

Ecológicas
Las relacionadas con el medio natural.

A veces, nuestro problema inicial debe ser descompuesto en otros más sencillos para poder abordar una mejor solución.

Podemos dividir, por ejemplo, un problema en varios más pequeños para trabajar de forma colaborativa en grupos de trabajo.